Biografía de Túpac Amaru I

Felipe Túpac Amaru es considerado como el último gobernador inca de la dinastía rebelde de Vilcabamba, que se levantó en contra los españoles.

Inicios de un líder

Amaru I nace en 1545, en una región actualmente conocida como Vilcabamba, en Ecuador. En el año 1570, Titu Cusi Yupanqui, el hermano de Túpac y líder Inca falleció repentinamente (algunos creen que fue envenenado por los españoles bajo la confabulación de los sacerdotes al envenenarle), dejando el cargo libre. Es en este momento que Amaru I toma el puesto como el cuarto Inca de Vilcabamba.

Su hermano en vida se encontraba haciendo relaciones de negocios con los embajadores de la corona española que habían llegado a la zona, por lo que Túpac tuvo que seguir realizándolas con mala gana. Túpac I crea una celada, que al momento que se la realizan a las tropas, uno de los españoles, llamado Atilano de Anaya, huye despavorido junto a su escolta, pero en el camino a su cuartel fueron capturados por Curi Paucar, general inca, mientras intentaban pasar un puente.

Obviamente, este hecho no fue de agrado para los españoles, y de tomar una actitud amable y de negocios, empezaron a tornarse violentos ante esa traición. Posteriormente, uno de los curas de Amaybamba declaró por fallecidos a los dos españoles, y el virrey peruano, Francisco Álvarez de Toledo, le declaró la guerra al imperio inca en el año 1572.

 La guerra con España

Por el mandato del virrey, las tropas españolas fueron desplegadas para la expedición, liderada y encomendada a Martín Hurtado de Arbieto, quien finalmente conquistaría el imperio Inca junto a el secretario y alférez Pedro Sarmiento de Gamboa. También se les unirá a sus tropas el español Juan Álvarez Maldonado, debutando en la batalla como maestre de campo. El ejército antes de partir hacia el imperio inca contaba con 3000 hombres, y 2500 de ellos eran indígenas cañaris (antiguos enemigos del bando de Túpac).

Por su parte, Amaru I comando un grupo de tan solo 2000 hombres, 500 de ellos eran de una supuesta tribu de caníbales, los Anti, o también llamados Los Chunchos. El general Pucar también se enlistó en las tropas, junto a otros personajes Incas importantes, como lo eran Coya Topa y Hualpa Yupanqui.

Al momento de la batalla, el ejército español se dividió en dos, para poder atacar por dos zonas bastante fáciles de atacar. La primera por Cuquichaca, la otra por la región de Curahuasi. Sin embargo, la batalla terminó desencadenándose en una zona cercana al río Vicalbamba, llamada Choquelluca.

Al momento de la gran batalla, las tropas españolas se vieron en una posición de defensa al inicio, por el gran poder e ímpetu de las tropas incas. Sin embargo, era evidente la ventaja de las tropas españolas, al poseer los arcabuces (armas de fuego similares a fusiles) ante tropas que estaban apenas armadas con indumentaria artesanal. Túpac se vio amenazado por la muerte de dos de sus coroneles de guerra, pero continuó la batalla. Al final del encuentro, se encontraba una pelea entre García de Loloya y el capitán Huallpa, este siendo asesinado por un disparo en la espalda por parte de una tropa española.

Al perder la batalla, fue el inicio de la caída del imperio Inca: La ciudad fue completamente invadida por los españoles, apropiándose del palacio de Vitcos. Inga se rindió ante las fuerzas del ejército, y las tropas europeas acabaron con la resistencia rápidamente, el 23 de junio de 1572. Un día después, las tropas de Pedro Sarmiento y sus hombres tomaron por completo la ciudad de Villacamba, mientras que Amaru I, sus tropas que quedaban y sus familiares, huyeron hacia la selva. Estos fueron perseguidos, al igual que los demás miembros del clan Inca.

Túpac resulta arrestado por 40 tropas españolas, las cuales se les había dado la orden de capturarle. Este, se mantenía a pie con los demás integrantes de su imperio, incluyendo su esposa que estaba en labores de parto, cosa que les atrasaba la huida. Finalmente, Amaru fue capturado y llevado a Cuzco para su ejecución, junto con su padre, esposa y hermano.

Además de Amaru y sus familiares, también apresaron a cinco generales incas, los cuales fueron sentenciados a la horca. A Túpac trataron de atribuirle el cristianismo como religión, pero este se mostraba firme ante sus creencias. Su juicio fue dos días más tarde de la muerte de sus tropas.

Fue culpado por la muerte de los sacerdotes de Urcos, de lo cual probablemente era inocente. En ese momento, fue sentenciado a la decapitación, la cual se la realizaron el 24 de septiembre de 1572, en frente de 10.000 personas.

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