Justiniano I

Biografía de Justiniano I

Flavius Petrus Sabbatius Justinianus, o mejor conocido por su nombre real, Justiniano I; fue emperador del Imperio romano de Oriente a partir de 527 hasta el día de su muerte. Durante su estancia en el poder fue notable al querer retomar parte de los territorios que alguna vez tenía el antiguo imperio romano.

El gobierno de Justiniano fue uno muy importante, y logra marcar un hito dentro del periodo de la antigüedad tardía, debido al impacto que tuvo en la región, el cual se extendió más allá de su tiempo y sus propios territorios. Además, fue el último emperador de la época en usar latín como lengua materna.

Debido a su enfoque en la restauración del imperio romano, a menudo Justiniano fue llamado “el último de los romanos. La convicción en sus metas fue una fuerte, llegando a apoyarse en su general principal, Belisario, para poder hacerse con los reinos que yacían en el norte de África, además del reino Ostrogodo. Después de medio siglo de control bárbaro, terminó con el dominio de Sicilia, Dalmacia, Roma y mucha de la península itálica.

Asimismo, la sombra de su reino no solo llego hasta Italia, sino también a la península ibérica, llegando a establecer la provincia de Spania. Con gran parte del mediterráneo bajo su control llegó a incrementar los ingresos en su economía considerablemente.

Por otro lado, entre sus grandes hazañas, junto a Triboniano realizó el Corpus Luris Civilis, un compilado de derecho romano que es usado hasta hoy. También tuvo distintos programas arquitectónicos que dieron luz a obras de arte como la iglesia de Santa Sofia, siendo esta el centro de la iglesia ortodoxa por muchos años, siendo santo dentro de la misma para el día 14 de noviembre.

Primeros años

Justiniano nació en algún momento del año 482 en una aldea ubicada en Tauresio, en lo que es hoy en día Macedonia del Norte. Debido a la antigüedad de su historia mucho no se tiene claro, pero si se sabe que sus inicios fueron humildes, criado bajo la lengua latina.

Su madre, Vigilantia, fue hermana de Justino, quien sería emperador bizantino y quien sería una figura importante para Justiniano luego de haber sido adoptado por él en 518 para llevarlo consigo a Constantinopla.

En su estadía en Constantinopla durante su juventud, Justiniano tuvo una educación regular para la época, y sirvió para los excubitores durante un tiempo, aunque se desconocen detalles sobre esta época en su vida. No obstante, si se sabe que tuvo una carrera militar notable, llegando a avanzar entre los rangos con rapidez, llegando a tener una excelente oportunidad de poder cuando muere el emperador del momento, Anastasio I, en 518.

El emperador

Tras la muerte de Anastasio, Justino fue proclamado como el nuevo emperador bizantino con el respaldo de Justiniano. Este último funcionó como la mano derecha de Justino durante su mandato,  llegando a ser nombrado coemperador en 527. Y, una vez que Justino empezó a mostrar síntomas de una senilidad, Justiniano tomó el poder como un gobernanto de facto, llegando a obtener otros títulos como el de cónsul y el de comandante en jefe del ejército oriental alrededor de 521. Y, cuando Justino I muere en 527, Justiniano toma el control del imperio, como el nuevo soberano.

Como emperador resalta como un gobernante enérgico y comprometido con el trabajo, así como amigable con los demás. Asimismo, a pesar de ser el emperador, Justiniano solo buscó rodearse de personas con talento en su área a mérito propio y no con la aristocracia del momento, probablemente debido a sus humildes inicios.

Las personas que rodearon a Justiniano serían de suma importancia para la expansión del imperio, incluyendo a su esposa, Teodora, con quien se casaría en 625. Además, teniendo como asesor legal a Triboniano, de diplomático a Pedro el Patricio, de ministro de finanzas a Juan de Capadocia y Pedro Barsime y como generales en los frente de batalla a Belisario y Narsés.

Además, su gobierno sería totalmente autocrático, aboliendo al consulado y muchas de las ceremonias romanas que tenían años en vigencia.

A pesar de su efectividad como gobernante, llegó a tener problemas dentro del imperio, como los disturbios de Niká, conspiraciones en su contra por parte de la aristocracia y una epidemia de peste en 542 que incluso lo afecto a él mismo. Teodora moriría en 548, aunque probablemente de cáncer.

Al final de su reinado se volvió más y más religioso, antes de morir el 14 de noviembre de 565. Su legado fue uno grande y tangible, sirviendo como el comienzo de una nueva era para el imperio y la iglesia ortodoxa.

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