Isabel I de Inglaterra

Biografía de Isabel I de Inglaterra

Isabel I de Inglaterra, es conocida debido a que fue la monarca de Inglaterra e Irlanda entre 1533 y 1603. Es la última del linaje de la dinastía Tudor en haber sido monarca, luego de Enrique VII; y en la actualidad es la quinta monarca inglesa con más tiempo al poder. No obstante, no llegó a ser reina inmediatamente, teniendo en cuenta que a menudo fue declarada como una hija ilegítima de su padre luego de que su madre fuera ejecutada por mandato de Enrique VII. Esto cambiaría después de que sus hermanos dejaran el trono vacante.

Durante su mandato es notorio que entre sus primeras ordenes o medidas se estableciera la Iglesia de Inglaterra, una iglesia cristiana totalmente independiente de la influencia del vaticano.

A lo largo de su vida tuvo distintos pretendientes, muchos tratando de impresionarla de gran manera con poco éxito. Nunca llegó a casarse. Las razones para esto son desconocidas, aunque ha habido varias conjeturas al respecto.

Su mandato fue uno caracterizado por división religiosa, aunque rico a nivel cultural con la aparición de personajes importantes como William Shakespeare y Christopher Marlowe. También libró una cruenta guerra contra Felipe II de España que dejó a ambos bandos en situaciones económicas difíciles.

Primeros años

Isabel nació el día 7 de septiembre de 1533 en el palacio inglés de Placentia. Sus padres fueron Enrique VII y Ana Bolena, la segunda esposa del monarca. Desde un principio su vida fue marcada por lujos propios de la realeza, incluyendo su bautizo a manos del arzobispo Thomas Cranmer.

A pesar de que Enrique quería un varón como hijo para que pudiera tomar el trono, Isabel igualmente fue una presunta heredera al mismo. Esto mismo empieza a raíz de que su hermana, María, fue declarada ilegítima al trono luego de que Enrique anulara el matrimonio con esta. Aunque este escenario fue pasadero.

A la edad de dos años, su madre, Ana Bolena, fue decapitada por no haberle dado un hijo varón. Los cargos por los que se le acusaron fueron brujería y traición. Ante esto, Isabel fue inmediatamente declarada como ilegítima al trono, perdiendo el título de princesa, como sucedió con su hermana.

No obstante, la mala situación para Isabel y sus hermanos fue restaurada luego del Acta de Sucesión de 1544, restituyéndose sus derechos al trono.

Luego de la muerte de su padre en 1547, Isabel iría a vivir junto al tío de Eduardo, Thomas Seymour. Durante su estancia tuvo una gran educación, llegando a aprender distintos idiomas y adoptando la religión protestante.

Su posición fue bastante inestable hasta la muerte de su hermano en 1553. Justo después, su hermana María toma el trono, y después de situaciones difíciles con su salud, con el reino en descontento con su esposo, Felipe II; y con una mala salud, nombra a Isabel como la nueva heredera al trono, tomando el mismo en 1559.

Isabel la reina

Isabel fue recibida en el trono con mucho entusiasmo por parte del pueblo a los 25 años de edad. No obstante, a pesar de las aclamaciones de su gente, Isabel tomó el trono en un momento difícil, estando el país en guerra contra Francia, lo cual causaba tensiones con María Estuardo, quien estaba casada en ese momento con Francisco II, el rey de Francia.

Al final, la guerra terminó en un tratado de paz, e Isabel se encargó de acabar con la amenaza francesa en escocia (así como la católica) poco después.

Desde un principio Isabel tuvo distintas propuestas de matrimonio, teniendo una gran presión por dejar un heredero al trono, para no tener que dejarlo a María Estuardo o a Catherine Grey, quienes le causaban repulsión. Asimismo, no quería compartir su poder, por lo que incluso suspendió el parlamento hasta 1566 para impedir que la presionaran más.

Otro problema que tuvo Isabel entre manos fue la religión. Dentro de su país tenía problemas con rebeldes en el norte, levantamientos y conspiraciones por parte de los irlandeses (quienes tenían la bendición del papa) y enfrentamientos con los españoles. Todo esto, que sucedió entre 1568 y 1583, al final pudo ser contenido por sus propias fuerzas armadas.

Durante la siguiente década, Isabel siguió manteniendo una relación bastante difícil con España, teniendo distintos encuentros armados en su contra así como con la rebelión irlandesa. No obstante, luego de varias derrotas termina por sofocar la rebelión irlandesa y dejar en un punto de neutralización a España.

Isabel muere el 24 de marzo de 1603 por causas desconocidas, luego de un largo periodo de debilitación física y depresión.

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